Proyecto transversal para avanzar en digitalización

A principios de octubre ha comenzado el máster de gemelos digitales aplicados a infraestructuras y ciudades. Liderado por nuestra Escuela, es un máster europeo conjunto entre otras con la École Nationale des Ponts et Chaussées de París.

En noviembre se cumplió un año desde que comenzó el proyecto europeo que ha dado lugar al máster y lo celebramos con la visita del director de la Ecole des Ponts. Ha sido un año intenso, pero lo cierto es que el proyecto está ayudando mucho al movimiento de la Escuela.

Avanzar en digitalización

Creo que es obvio que la escuela debe avanzar en los dos grandes retos que enfrenta la ingeniería civil en los próximos años: la transición ecológica y la digitalización. Las grandes escuelas del mundo lo están haciendo. Posicionarse en esos ámbitos no es una cuestión de cambiar unas cuantas asignaturas. Tampoco va de tener un investigador bueno en esas áreas. Es algo más complejo. Significa que la sociedad te reconozca como un actor importante en ese proceso.

Hoy, cualquiera que mire al departamento de ingeniería civil y medioambiental del MIT o a la Ecole des Ponts de París se da cuenta de dónde se encuentran y si trabajas con ellos percibes hasta qué punto la transición ecológica se ha convertido en el corazón de su actividad.

Lo que no es tan obvio es cómo mover a la Escuela en esa dirección. Cambiar la imagen y algunos nombres de asignaturas está a nuestro alcance pero tiene un impacto muy reducido. Convencer a los departamentos de que debemos avanzar en esa dirección es de vital importancia, pero incluso convencidos, los movimientos desde dentro son lentos y muy difíciles porque se mezclan con aspectos personales y una inercia muy fuerte. En general, se parte de una posición de cierta comodidad y el que más y el que menos tiene ocupados sus tiempos y su agenda. Es muy difícil activar un movimiento que, como primera derivada, trae consigo un esfuerzo mayor para un propósito común y no individual. Incluso en el caso de conseguirlo, el movimiento es demasiado lento.

Mi visión es que para avanzar a la velocidad que necesitamos hoy es imprescindible aportar recursos externos y liderazgo a nivel de Escuela. Y desde luego requiere salir de nuestra zona de confort; es imprescindible dotar a la iniciativa de un carácter internacional y de colaboración con empresas. No es fácil pensar en grande en la universidad pública española, así que la mejor forma que conozco de abordar un problema así es tratar de estructurarlo en torno a un proyecto que obtenga la financiación suficiente para activar dicho movimiento. En el caso de la digitalización, que es un terreno más transversal, asumir el liderazgo a nivel de Escuela resultaba más fácilmente defendible y justo mi experiencia de vicerrector me permitía ver más claramente cómo articular ese proyecto inicial.

El origen del proyecto de gemelos digitales

Hace ya tres años nos invitaron a un conjunto de politécnicas a Bruselas para presentarnos la nueva idea de la UE para fomentar las competencias digitales. Acudí acompañando a nuestro rector, como vicerrector de relaciones internacionales y estrategia académica. Las razones que allí nos presentaron eran evidentes: USA y China tenían cada una alrededor de mil másteres relacionados con la inteligencia artificial. En Europa apenas cuatrocientos y la mitad pertenecían a Inglaterra que estaba saliéndose en ese momento. Escribo de memoria, las cifras pueden bailarme pero recuerdo bastante bien las proporciones. Y eran abrumadoras.

Por primera vez, la UE estaba dispuesta a financiar programas de másteres desde su programa Digital Europe, con tal de que fueran másteres conjuntos de varias universidades y que con un formato mayoritariamente online pudieran formar a muchos profesionales y tener un impacto.

La convocatoria tenía una línea abierta para másteres específicos de IA, IoT, Quantum computing o Ciencia de datos. Pero también abría otra línea centrada en aplicaciones de estas tecnologías a los diferentes sectores, por ejemplo, IA para agronomía.

En aquel momento yo era vicerrector y empujé a Claudio Feijoo para que liderara una propuesta sobre una idea que él tenía de «IA para el sector público». Su idea era muy buena, la propuesta se armó muy bien y la UPM se llevó una de las cuatro propuestas ganadoras en la convocatoria piloto. Creo que el máster IA4Gov va ya por su tercera edición y está teniendo un impacto descomunal.

Este piloto sirvió para mejorar algunos aspectos de la convocatoria y, en seguida, la UE sacó su primera convocatoria específica para financiar másteres en competencias digitales. Para entonces, yo ya había dejado el vicerrectorado y estaba preparando mi candidatura a la dirección de la Escuela. Vi en esta convocatoria una oportunidad para desarrollar un proyecto sobre el que articular el posicionamiento de la Escuela en la digitalización.

Con la ayuda otra vez de Claudio Feijoo en las ideas y de Ignacio González Tejada, verdadero artífice de la propuesta, armamos un proyecto sólido junto a nuestra alma mater, la Ecole des Ponts de París, y a las politécnicas de Budapest, Bucarest y Estambul. Era además la primera propuesta de un máster conjunto armada dentro de la Universidad Europea EELISA.

Conseguimos ganar la convocatoria, en la que se financiaron esencialmente varios másteres específicos de IA, IoT, Quantum computing, etc y algunos de competencias digitales aplicadas a lo «bio». El nuestro era el único proyecto fuera de esos dos ámbitos.

Un proyecto de Escuela

Se trata simplemente de un proyecto europeo al uso, de aproximadamente 7 millones de euros y cuatro años de duración. La novedad, quizá, es que el proyecto está liderado desde la Escuela y su objetivo último es activar el movimiento de la misma en el ámbito de la digitalización.

Además de generar el máster y de la interesantísima alianza formada con el resto de escuelas involucradas, el proyecto nos ha servido para activar recursos humanos, generar un equipo dedicado a apoyar la digitalización en la Escuela. Eso era imprescindible para avanzar en el posicionamiento, ya que nuestros profesores del área están desbordados de trabajo en su día a día.

Tenemos ahora mismo 2,5 personas, y en camino una más, dedicadas en exclusiva a ello. No compiten ni hacen sombra a los profesores de la Escuela, sino más bien al contrario, les dan soporte y les ayudan a avanzar. Esta percepción parece fácil sobre el papel, pero no hubiera sido posible sin el saber hacer y la buena lectura de la situación de unos y otros. Fernando, Rocío, Lucía se compenetran perfectamente con Nacho, Alex, Marcos o Antonio. Y creo que el equipo del proyecto está realizando una labor buenísima en ganar en visibilidad y situar a la Escuela en el meollo de lo que se está haciendo ahora mismo en España y Europa en el ámbito de la digitalización de infraestructuras.

El resultado, visto en perspectiva un año después, es francamente ilusionante. La Escuela cuenta hoy, sin duda, con el máster más potente del sector y así lo perciben también las empresas que se han sumado con mucho interés a la iniciativa. Acogemos además reuniones técnicas frecuentes con todos los actores relacionados con la digitalización en los diferentes ámbitos de la ingeniería civil (ferrocarriles, puertos, movilidad,…) intentando situar a la Escuela como el lugar de encuentro adecuado para todo esto. Los siguientes pasos (consolidar el máster, construir un centro de digitalización con la colaboración de las empresas y organismos y buscar la sostenibilidad con nuevos proyectos) no son nada fáciles, pero es indudable que estamos en marcha.

Además, estamos tratando de que se sumen más acciones complementarias a la iniciativa, que deberían ir convergiendo, como los cursos de digitalización financiados por fondos europeos a través del MITMA, la incorporación de un bloque de asignaturas de digitalización al programa ingeniero de caminos o el programa de formación en digitalización para los technical leaders de Acciona.

Replicar este modelo en otros ámbitos

De la misma forma que estamos apoyando el movimiento de la escuela hacia la digitalización, me gustaría avanzar también en otros ámbitos. Fundamentalmente cuatro que deberían fortalecer la identidad y el posicionamiento de la Escuela: transición ecológica y energética, movilidad y ciudades, patrimonio de la ingeniería civil y cooperación al desarrollo. Parece demasiado ambicioso, pero somos una Escuela muy grande y tenemos capacidad para jugar en muchos frentes. En cualquier caso, soy consciente de que no en todos podremos ir a la misma velocidad. Evidentemente, no es posible replicar al 100% lo que estamos haciendo en digitalización, porque cada área tiene su propia idiosincrasia, dentro y fuera de la escuela, pero este modelo de un proyecto transversal y articulador empujado por la escuela me parece la única opción con posibilidades de impacto a largo plazo.