Bienvenida a un nuevo competidor: Universidad Antonio de Nebrija

En septiembre de 2025, la Universidad Antonio de Nebrija, una universidad privada con sede en Madrid, iniciará la impartición del grado en Ingeniería Civil y el máster habilitante de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Con esta incorporación, seremos ya cuatro universidades en Madrid las que ofrezcamos esta titulación: una pública (la UPM) y tres privadas (Alfonso X, Europea y Nebrija).

Cada vez que aparece una nueva universidad con esta oferta —especialmente si es privada— vuelve a surgir un mantra muy extendido en nuestro sector: que el “problema de la profesión” es que las privadas “regalan” el título. Igual que también es habitual escuchar que el problema está en que “ya se estudia en demasiadas universidades públicas que no tienen el nivel suficiente”. Son frases que se repiten desde hace años, a menudo con tono de verdad incuestionable, pero que rara vez vienen acompañadas de datos, ni se contrastan con la realidad actual. Y, como ocurre con todos los mantras, su supervivencia suele ser muy superior a su veracidad. Siguen circulando porque tranquilizan, porque apuntan hacia fuera, porque son cómodos. Pero no nos ayudan a avanzar.

El título de Ingeniero de Caminos se imparte hoy en alrededor de 15 universidades en España, entre públicas y privadas. Pero si observamos los datos reales, veremos que las tres grandes Escuelas Politécnicas —Madrid, Barcelona y Valencia— seguimos concentrando cerca del 70% del alumnado de ingeniería de caminos.

Si miramos lo que ocurre con otras disciplinas, como la ingeniería industrial, nos damos cuenta de la diferencia: industriales se ofrece ya en casi todas las universidades públicas de Madrid y de todo el país y en muchas privadas, con una competencia feroz, sí, pero también con una demanda mucho más alta y sostenida.

Ahí está, en mi opinión, el verdadero problema de la ingeniería de caminos: no la competencia entre universidades, sino la caída sostenida en la demanda del título durante casi una década. Y eso sí tiene consecuencias reales. Estamos formando menos ingenieros de caminos de los que requieren nuestras empresas e instituciones, y ese déficit de talento especializado está siendo cubierto por otros perfiles, con formación distinta y, en muchos casos, con menor preparación específica. El coste de oportunidad para la profesión está siendo enorme, y no lo estamos abordando con la urgencia que merece.

En lugar de ocuparnos seriamente de esa cuestión —de cómo recuperar el atractivo del título, de cómo reconectar con la sociedad, de cómo entusiasmar de nuevo a los jóvenes con esta profesión extraordinaria—, nos hemos entretenido criticando a las pocas universidades que todavía apuestan por impartir la titulación. Unas porque “no tienen nivel”, otras porque “regalan el título”, y otras porque, simplemente, no deberían existir. Ese enfoque, además de injusto, es estéril.

Por eso, cuando se dio a conocer la apertura del grado y máster en Caminos en la Universidad Nebrija, me pareció importante enviar un mensaje claro de bienvenida y de ánimo. Por supuesto, cada universidad tiene su identidad, su proyecto, su visión. Pero precisamente por eso, la diversidad puede ser enriquecedora, si se gestiona con honestidad, rigor y respeto mutuo.

Tenemos que reconocer que la competencia, bien entendida, nos obliga a mejorar, a explicarnos mejor, a no darnos por sentados. Y, más allá de eso, creo sinceramente que la apertura de una nueva titulación en una universidad privada puede interpretarse como una buena señal: significa que vuelve a crecer el interés por nuestra profesión. Y eso, para quienes de verdad queremos que la ingeniería de caminos tenga futuro, es una gran noticia.

El debate entre universidades públicas y privadas está alcanzando niveles preocupantes en Madrid, y se ha visto arrastrado, como tantos otros, por la polarización política y la confrontación ideológica. Yo no comparto esa visión simplista. Soy un defensor firme de la universidad pública, de su papel como garante del derecho a la educación, de su compromiso con el conocimiento, de su vocación de servicio. Pero eso no me impide reconocer el papel que pueden y deben jugar las universidades privadas, siempre que actúen con responsabilidad, transparencia y exigencia.

No podemos permitirnos convertir a las universidades privadas en enemigas. Y desde luego, no lo serán por mi parte. Necesitamos más diálogo, más cooperación, más responsabilidad compartida. Porque la misión de formar buenos ingenieros no debería dividirnos. Debería unirnos.

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Me gustaría felicitar a la Universidad Nebrija y, muy en especial, a dos personas: el Decano de su Escuela Politécnica Superior, mi amigo Juan Carlos Arroyo, y su Responsable de Innovación y Desarrollo de Oferta Académica, Iván Zamarrón, por el reto de lanzarse a impartir el título de ingeniero civil. La Universidad Nebrija apuesta por estar donde hoy hay que estar: en la ingeniería civil, en la ingeniería de caminos. Juan Carlos, Iván; desde vuestra “alma máter”, la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid, os damos la bienvenida, os deseamos suerte y os ofrecemos nuestro apoyo en aquello que podamos ayudar.

Enfrentamos una nueva era de las infraestructuras, donde la ingeniería civil será, sin duda, disciplina clave para enfrentar algunos de los retos más importantes de nuestra sociedad en los próximos años. Con permiso de Gabriel Celaya, la ingeniería de caminos es hoy un arma cargada de futuro. Competiremos entre nosotros, por supuesto, pero también responderemos juntos a una sociedad que necesita más ingeniería civil y compartiremos la misión de formar a los mejores profesionales para afrontar esos retos. Sumamos. Cada una con su propia identidad y modelo, la Universidad Politécnica de Madrid desde lo público y las Universidades Alfonso X, Europea y ahora Nebrija desde lo privado, estoy seguro de que sabremos prepararlos, transmitiendo una imagen actual, humana y comprometida de la ingeniería de caminos que permita además atraer el mejor talento a nuestra ciudad.

Madrid is HOME of and HOME to the best civil engineering.

Bienvenidos y buena suerte.