Resultados de Admisión 2024/2025

Seguimos mejorando nuestros números de entrada, lo cual es bastante interesante, porque esta vez la UPM ha tenido resultados desiguales. Lo cierto es que teníamos, y tenemos aún, mucho margen de mejora, por eso tampoco hay que pasarse lanzando las campanas al vuelo. Pero la tendencia es buena.

Sin alharacas, pensé que era importante que nuestro sector entendiera dónde estamos realmente, porque aún escucho cosas como que seguimos anclados en el 5,0, etc… La evolución de los últimos años es relevante y me parece importante transmitir optimismo para reforzar ese crecimiento. Por eso decidimos publicar una nota explicando los resultados de la admisión. Adjunto aquí esa nota, pero lo completo al final con unos comentarios sobre los resultados globales de la UPM y otras universidades madrileñas, que nos pueden dar algunas claves del contexto.

Texto publicado: Caminos UPM hoy. Sobre los resultados de admisión 24/25

Nuestras notas de corte para el próximo curso académico 2024/25 han experimentado un incremento en todas las titulaciones que ofrece la Escuela. En el área de caminos, hemos alcanzado 11,61 en el PARS Ingeniero/a de Caminos, 10,90 en el doble grado con ADE o 9,85 en el grado en Ingeniería Civil y Territorial. Es un dato relevante porque, además, conscientes de las necesidades del sector, hemos reajustado al alza nuestro overbooking hasta llegar a admitir a 415 nuevos estudiantes, cifras que hace más de una década que no teníamos. Esto consolida la tendencia que venimos experimentando desde hace ya cuatro cursos académicos, siendo la Escuela que más ha subido sus notas de corte dentro de la UPM este año.

A la vez que digo esto, me gustaría añadir que la nota de corte es un indicador imperfecto que mezcla muchas señales. Por ejemplo, no solo es un reflejo de la demanda, sino también de la oferta (que rara vez viene reflejada en las estadísticas). Tampoco da información sobre la distribución real de las notas de acceso de los alumnos entrantes, sino solo de la del último que ha sido admitido. Pero es indudable que se ha convertido en un indicador sobreexplotado por los medios y la sociedad como métrica comparativa del atractivo de un título, en un entorno de exuberante oferta a nivel nacional.

Primeras opciones

Las universidades manejamos también otros indicadores, como el número de estudiantes que eligen una titulación como su primera opción. Aunque también tiene sus defectos (no informa sobre las notas de los estudiantes), a mí me gusta como reflejo, bastante limpio de ruido, de la evolución de la demanda de un título.

En el gráfico que representa la evolución de nuestras primeras opciones durante la última década se aprecia bien de dónde venimos y dónde estamos. Estas cifras actuales, en torno a 350 alumnos que eligen la escuela como su primera opción, vuelven a situar al conjunto de títulos que conducen al ingeniero de caminos, después de muchos años, entre las ingenierías más demandadas dentro de la UPM, por detrás solo de Arquitectura, Aero e Industriales, por delante ya de otras ingenierías que tienen mucho atractivo y renombre actualmente. Siendo además la única de todas ellas que crece en su número de primeras opciones, junto a ingeniería Biomédica.

Un sector que mejora su atractivo

Estos datos también son un reflejo de un sector que, a veces a regañadientes, está haciendo sus deberes. El pleno empleo (más bien ya una lucha feroz por el talento), el aún incipiente crecimiento de los salarios y la mejora en el reconocimiento y la visibilidad de la profesión se notan. Me gustaría destacar también que las empresas están recuperando su presencia en las Escuelas, esto es fundamental porque el vínculo con la profesión siempre ha sido parte de nuestra identidad.

España tiene uno de los mejores ecosistemas del mundo en construcción de infraestructuras y también algunas de las mejores escuelas de caminos, no es casualidad. Yo creo que deberíamos sentirnos orgullosos de ello y decirlo allí donde estemos. Pero, sobre todo, ser conscientes de que cuando una parte de ese ecosistema sufre, en algún momento lo acabaremos pagando todos. Para mí es indudable que los problemas que hace diez años sufrimos las escuelas hoy los tiene el sector. Y constituyen una de las principales amenazas que afronta: el talento. En mi humilde opinión, hay una cierta lección en todo lo que ha pasado que deberíamos aprovechar como sector para el futuro.

No es tiempo de celebraciones

La universidad hoy es un ámbito muy complejo y competitivo. En los próximos años nos toca enfrentar amenazas importantes, como la bajada de natalidad (que debería notarse, según mis cuentas, a partir del curso 26/27) o, en el caso de Madrid, una fuerte apuesta de las universidades privadas. Estos factores van a tensionar el contexto universitario y la batalla por los estudiantes se va a recrudecer.

La escuela ha pasado una década complicada, de la que estamos recuperándonos. Lo cierto es que los datos muestran que afrontamos este entorno y sus amenazas desde una posición más tranquila y optimista, que espero que nos permita anticiparnos a las turbulencias. Pero no hay tiempo para celebraciones. Es muy importante modernizar nuestra imagen, actualizar y hacer atractiva nuestra oferta académica, recuperar el fuerte vínculo con nuestro sector profesional y prepararnos para competir en un contexto mucho más internacional. Y urge trabajar en ello, apoyándonos en un sector profesional en el que tenemos el privilegio de que España es líder en el mundo.

Enhorabuena a los/as nuevos/as camineros/as

Con todo, hoy es día para felicitar a los nuevos estudiantes de las escuelas de caminos, porque han elegido bien; un título y una profesión de futuro en unas escuelas de prestigio.

No soy amigo de dar consejos a adultos, solo les diría, sencillamente, que me cambiaría por ellos. Han elegido una profesión en la que no les van a faltar oportunidades de trabajo. Pero, sobre todo, van a disfrutar de una profesión que les dará la satisfacción de poder mejorar la calidad de vida de las personas. Les tocará vivir unos años convulsos y conocerán un mundo que, como mínimo, será muy diferente al que nosotros hemos conocido. Pero será un mundo en que la ingeniería de caminos va a jugar un papel clave, van a tener entre manos algunos de los mayores retos de la sociedad. Lo que la Escuela les va a garantizar es que estarán preparados para afrontarlos. Sin duda, serán los mejores ingenieros e ingenieras para enfrentar los siguientes desafíos globales de la ingeniería civil.

Un “warning” sobre los resultados generales.

Cuando has sido vicerrector es inevitable que analices siempre estos resultados también desde el punto de vista global de la universidad. Y mi sensación este año ha sido de bastante preocupación. Sobre todo porque hay un dato que no acabo de explicarme.

Diría que la tendencia de las notas de corte ha sido de bajada, aunque hay de todo. En cualquier caso, las notas de corte dependen mucho de cómo haya sido la selectividad.

El número de admitidos finales, que al final es el dato que más le importa al vicerrector de alumnos, ha vuelto a subir ligeramente en la UPM: de 6.449 hemos pasado a 6.549. Pero esta es una cifra que no anticipa los problemas, más bien los refleja cuando ya están encima.

Desde mi posición, puedo analizar los resultados completos de la UPM y también puedo ver las cifras de admitidos de las otras universidades públicas de Madrid, lo coloco en la tabla a continuación. Como decía antes, de esa comparación no se ve gran cosa en los últimos tres años, al margen de algo que ha pasado este año en Alcalá y que me da la impresión de que tiene que ver con una reducción de oferta, pero no tengo datos. Lo más interesante es siempre tener en cuenta las dimensiones relativas de las seis universidades que se ven reflejadas en los alumnos nuevos de grado que entran cada año: Complu (15.000), Rey Juan Carlos (8.000), Autónoma y UPM (6.500) y Carlos III y Alcalá (4.000).

En todo caso, la cifra realmente significativa es el número de estudiantes de nuevo ingreso matriculados en octubre, cuando ya se han estabilizado las listas. Ahí sí se pueden sacar bastantes conclusiones, pero en esos momentos las universidades están más pendientes de otras cosas, no solemos estar pendientes de esas cifras. Lo que la gente no suele tener presente es que el manejo de las admisiones es complejo: hay alumnos que piden plaza en Madrid y en otras comunidades autónomas, también piden plaza en las privadas, les dan varias y eligen al final. Por eso, el overbooking y las listas de espera juegan un papel muy importante. De la primera foto que damos todas las universidades de número de admitidos y notas de corte a la relación final de matriculados puede haber muchos cambios. Cuanto menor es la nota de corte de una titulación, mayores son las variaciones que se producen en ese proceso final, que pueden llegar a ser brutales.

Otro aspecto interesante es el número de titulaciones ofertadas por una universidad que cubren sus plazas. O al revés, el porcentaje de ellas en las que quedan plazas libres.

De nuevo, siendo interesante la comparación relativa, la evolución en los últimos años no deja una tendencia clara.

El dato que a mí me ha preocupado, y para el cual no tengo una explicación, es la reducción significativa de primeras opciones en la UPM: hemos pasado de 7.815 en el curso 23/24 a 7.070 en el 24/25. Antes llevábamos unos cuantos cursos subiendo ligeramente. Pero este es un cambio brusco, de más de un 10%. Creo que no me equivoco si digo que dentro de la UPM únicamente ingeniería biomédica y los títulos de nuestra escuela han crecido en el número de primeras opciones.

Desgraciadamente, no puedo ver los datos del resto de universidades. Nuestro vicerrector me permitió ver el área de ingeniería, que es lo que él suele estudiar y, en efecto, en todas se estaba produciendo un descenso de primeras opciones de ese orden de magnitud.

El descenso de la natalidad deberíamos empezar a verlo a partir de 2026. El aumento de las privadas, especialmente en Madrid, sin duda es un elemento distorsionador, pero hasta ahora los alumnos seguían pidiendo su plaza en la pública, aunque luego finalmente se fueran a la privada. Quiero decir que este afecto en concreto donde se solía ver es en los matriculados finales, no en los admitidos. La tercera vía posible podría ser que empezara a afectar la FP y que realmente hubiera un descenso en el porcentaje de jóvenes que eligen estudiar en la universidad. Hasta ahora no lo habíamos notado, pero hablándolo con el director de la Escuela de Caminos de Valencia, era la explicación más plausible que veíamos, porque ellos habían sufrido algo parecido.

En cualquier caso, son datos muy preocupantes que anticipan unos años difíciles, de previsible descenso de alumnos en el sistema universitario.