Lecciones de Madrid Resiliente

El valor de nuestras infraestructuras: Lecciones de Madrid Resiliente

Hace unos meses, con motivo del quinto aniversario de la tormenta Filomena, surgió una de esas ideas que nacen casi como un susurro en los pasillos de nuestra Escuela y terminan convirtiéndose en un proyecto que nos trasciende. Se nos ocurrió preparar una exposición que resaltara cómo las infraestructuras nos han protegido en los eventos críticos vividos estos últimos años en Madrid.

Queríamos, ante todo, transmitir un mensaje positivo sobre los sistemas que sostienen nuestra vida diaria y reflexionar sobre nuestro papel, como educadores y profesionales, en su concepción.

Desde que comenzamos a concebir esta idea, se han acumulado diversos acontecimientos que han instalado en el debate público una percepción muy negativa sobre nuestras infraestructuras. Muchas de esas preocupaciones responden a problemas reales que afrontamos como sociedad, y la crítica, sin duda alguna, es necesaria para la mejora continua. Pero nuestra sensación es que el impulso que nos llevó a iniciar este proyecto es, si cabe, aún más pertinente hoy. Las infraestructuras son sistemas vivos de los que dependen millones de personas cada día, y cuyo funcionamiento silencioso descansa en una confianza pública construida durante décadas gracias a niveles de seguridad y fiabilidad extraordinariamente altos.

No pretendo afirmar que este sea el único mensaje que debemos transmitir a la sociedad hoy, pero sí es uno que merece tener su espacio propio. Como profesores, tenemos la responsabilidad de defender la universidad pública y el impacto en la educación superior que tiene nuestro trabajo diario. Esta exposición es, en esencia, una reivindicación del propósito fundamental de nuestra vocación académica y técnica.

La necesidad de salir de nuestras aulas

Inicialmente pensamos en hacer la exposición dentro de la Escuela, dirigida exclusivamente a nuestros alumnos y colegas. Era, reconozcámoslo, la opción cómoda. Las profesiones técnicas y académicas tendemos a hablarnos entre nosotros mismos. Compartimos códigos de conducta, conocimientos profundos y un lenguaje muy especializado que resulta imprescindible para hacer bien nuestro trabajo.

Sin embargo, ese mismo lenguaje a veces dificulta algo igual de necesario: explicar a la sociedad el sentido último de lo que hacemos. ¿Por qué no dirigirnos a ella? ¿Por qué no abrir las puertas y mostrar a los ciudadanos el valor real de lo que enseñamos? Dar ese paso fuera de nuestro entorno de confort era vital. La defensa de la universidad pública no se hace solo desde los despachos o los laboratorios, sino demostrando a la calle que somos útiles, que formamos a los profesionales que mantienen en pie la ciudad cuando todo lo demás parece tambalearse.

El origen de Madrid Resiliente: Confianza y servicio público

Ahí empezó realmente esta iniciativa que hemos llamado Madrid Resiliente. Hablamos con el Ayuntamiento de Madrid y, con una generosidad que agradecemos profundamente, nos ofreció un lugar extraordinario para albergar el proyecto: la Montaña de los Gatos del Parque del Retiro. Un espacio emblemático que respira historia y que resultaba el escenario perfecto para hablar de permanencia y resistencia.

También entendimos rápidamente que el ámbito expositivo no era nuestro mundo natural y necesitábamos ayuda. En la universidad sabemos analizar políticas, calcular estructuras y proyectar a futuro, pero el arte de la narrativa visual requiere de sensibilidades diferentes. Y ahí aparecieron Antonello e Irene. Ambos han hecho un trabajo extraordinario, dando forma, luz y sentido a esta exposición con una profesionalidad admirable.

Un mensaje positivo frente al debate actual

Por supuesto, para levantar un proyecto que tuviera nivel necesitábamos a los amigos. Recurrimos a las instituciones responsables de las infraestructuras de Madrid, que nos han cedido material invaluable, y a las empresas y fundaciones que han apoyado la iniciativa para que pudiéramos hacer algo de verdadero nivel. A todos ellos, mil gracias. Me gusta pensar que la Escuela de Caminos y nuestra universidad politécnica actúan como ese puente invisible que nos une a todos.

Lo cotidiano y lo extraordinario: La narrativa visual

En la exposición, hemos querido mezclar imágenes impactantes de las grandes infraestructuras de Madrid actuando en momentos límite con otras escenas aparentemente más sencillas y anónimas. Vemos a personas trabajando bajo la lluvia, situaciones cotidianas en estaciones de transporte, momentos de operación silenciosa en plantas de tratamiento de agua.

Esta dualidad busca transmitir una enseñanza fundamental: la resiliencia de Madrid no es solo una propiedad inerte de sus infraestructuras físicas. Es el resultado directo del esfuerzo humano, de la planificación rigurosa y del compromiso de miles de profesionales que, en muchos casos, pasaron por nuestras propias aulas. Lo que realmente hace única a Madrid no es cada una de esas obras de ingeniería por separado, sino el enorme valor del sistema en su conjunto y las personas que lo operan.

La muestra que se inauguró el pasado jueves es de tamaño pequeño, casi humilde. Apenas cuenta con treinta fotografías impresas. Pero detrás de esa aparente sencillez hay un trabajo muy cuidado de selección, de construcción narrativa y de diseño. Y sobre todo, palpita un mensaje claro: la necesidad imperiosa de preservar lo importante, aquello que hace posible nuestra vida diaria y que tan a menudo damos por sentado.

El final de un camino compartido

Es una sensación extraña esa de ver cómo un proyecto que te ha ocupado tanto tiempo finalmente cobra vida propia y se abre al público. Durante estos últimos meses, todos los viernes por la mañana hemos mantenido un Zoom de trabajo sobre Madrid Resiliente. Una cita ineludible donde cruzábamos ideas, resolvíamos problemas logísticos y dábamos forma a este sueño compartido.

Este viernes ha sido el primero en mucho tiempo en que no nos hemos conectado a esa pantalla compartida. Y, con cierta melancolía, debo confesar que lo he echado de menos. Ha sido un verdadero placer recorrer este camino, salir de la lógica estricta del rendimiento académico y devolvernos a la lógica del propósito compartido. Este tipo de proyectos actúan como un espejo que nos devuelve el sentido profundo de lo que hacemos en la educación superior.

Reflexiones finales para el futuro de nuestra universidad

Madrid Resiliente es más que una colección de imágenes sobre la nieve de Filomena o el hormigón de nuestros túneles. Es una invitación a todos los profesores y académicos a seguir buscando formas de colaboración internacional y local, a participar activamente en el análisis detallado de políticas públicas y a mantener viva la llama de la vocación de servicio.

Nuestra labor en las aulas tiene un impacto directo en cómo la sociedad sobrevive y prospera ante la adversidad. Os invito a visitar la Montaña de los Gatos, a observar con detenimiento esas treinta fotografías y a reflexionar sobre cómo podemos seguir aportando valor desde nuestra trinchera académica. Sigamos construyendo esos vínculos vitales entre el conocimiento universitario y la sociedad a la que nos debemos.

https://expomadridresiliente.com