“Understanding Asia is no longer optional”

“Understanding Asia is no longer optional”. Es una de las conclusiones del reciente informe Mapping Higher Education in Asia

Los datos son reveladores:

Asia reúne más de 12.600 instituciones de educación superior y más de 90 millones de estudiantes. En conjunto, superan ampliamente a Europa y Norteamérica tanto en volumen como en crecimiento. Los modelos de gobernanza, financiación y regulación son diversos. Sin embargo, todos participan de una dinámica común de expansión, modernización e internacionalización

China produce ya aproximadamente una cuarta parte de las publicaciones científicas mundiales. India, Corea del Sur, Japón o Singapur están consolidando ecosistemas universitarios cada vez más potentes. Una parte creciente de la movilidad académica empieza a ser intra-asiática. Eso ya está haciendo temblar los cimientos de universidades europeas y norteamericanas que vivían a expensas de los flujos internacionales de estudiantes

El informe sostiene una tesis clara: Asia ha pasado de ser la periferia a convertirse en el centro de gravedad de la educación superior mundial, a pesar de que Europa y Norteamérica continúan analizando la educación superior como si siguieran siendo el centro indiscutible del sistema

Pero quizá este no sea solamente un informe sobre universidades. Los sismógrafos detectan movimientos imperceptibles que anticipan otros mayores. Creo que las universidades desempeñan una función similar en la historia. Cuando observamos dónde se concentra el talento, dónde crece la investigación, dónde se crean nuevas capacidades científicas o hacia dónde se dirigen los estudiantes más ambiciosos, estamos observando señales tempranas de transformaciones mucho más profundas

Otro aspecto más que me llamó la atención fue una palabra del título: mapping. Hay una cierta necesidad de cartografiar de diferente forma. Los mapas parecen instrumentos objetivos, pero en realidad son una de las formas más sutiles de transmitir una visión del mundo. Durante siglos hemos aprendido geografía con mapas en los que Europa ocupa una posición privilegiada. El Atlántico aparece como el espacio central que conecta Europa y América. Asia queda a la derecha, como una extensión lejana. El Pacífico aparece fragmentado en los extremos, como si fuera un borde del mundo

Sin embargo, una parte creciente de los flujos que están definiendo el siglo XXI —comercio, manufactura avanzada, semiconductores, datos, energía, cadenas de suministro o inversión en infraestructuras— se organiza cada vez más alrededor del Indo-Pacífico

Resulta difícil percibir el cambio de centro de gravedad global porque los datos nos dicen una cosa, pero las imágenes que utilizamos para representar el mundo nos siguen diciendo otra. Suele recordarlo mi amigo Claudio Feijóo: seguimos observando Asia con categorías heredadas del siglo XX. La pregunta es cuánto tiempo continuaremos utilizando mapas —físicos, intelectuales y emocionales— en los que todavía ocupamos el centro del mundo