Viaje a París para apoyar el Joint Degree

“How do we seize the past? Can we ever do so?”. Julian Barnes es un escritor maravilloso. Un año más, los Premios Princesa de Asturias nos elevan como país. Sus últimos libros siguen siendo magníficos, pero es imposible no volver la vista atrás y recordar El loro de Flaubert. Ese pequeño librito pertenece ya a la categoría de obras que se estudian en las clases de literatura

El viaje por Normandía del doctor Braithwaite, apasionado de Flaubert, siguiendo el rastro del loro disecado que aparecía en “Un corazón sencillo”, es inolvidable. Lo busca en museos, archivos y casas del escritor. Descubre que existen varios loros que reclaman ser el auténtico. Y entonces comprende que la búsqueda estaba mal planteada. El pasado nunca se recupera exactamente. Se interpreta

No sé si Agustín de Betancourt tuvo un loro. Pero cada vez que viajo a la École des Ponts me acuerdo del libro de Barnes. No porque espere encontrar allí ninguna reliquia de don Agustín. Sino porque, aún sin quererlo, siempre tengo la sensación de estar recorriendo sus pasos, buscando algo

Betancourt fue enviado a París en 1784, entonces Ponts era probablemente la mejor escuela de ingeniería del mundo. La escuela de Perronet y Prony. Casi nada… Allí absorbió una forma de entender la ingeniería con la que después fundaría nuestra Escuela de Caminos en Madrid

Dos siglos después de aquel viaje, en 1988, cuando España apenas había entrado en la Comunidad Europea y el programa Erasmus acababa de nacer, ambas escuelas firmaron un acuerdo que entonces era más bien una intuición: una doble titulación internacional

Hasta donde yo conozco, la primera doble titulación en la que participó una universidad española es de 1987, la de nuestra escuela de Minas con la École des Mines de París, otras dos instituciones centenarias. Me atrevería a decir que la segunda fue la de Ponts y Caminos un año más tarde. Para Ponts fue también su primer doble diploma. Hoy tienen más de 30 acuerdos similares con las mejores escuelas del mundo y nosotros cerca de 20

Nunca sabremos cómo fueron aquellas conversaciones. Ni qué dudas tenían quienes firmaron. Pero la última vez que estuve en París pude ver el documento original de aquel acuerdo, firmado por J.A. Torroja. Confieso que me emocionó

El domingo viajaré de nuevo a París para apoyar a la École des Ponts en la acreditación del futuro joint degree que queremos lanzar. Una aventura nueva para ambas instituciones. No sustituye aquella doble titulación. La reinterpreta para otra Europa y otra universidad

Como siempre, no voy a París buscando el pasado. Voy, más bien, a seguir una conversación que empezó hace más de dos siglos. No se trata tanto de saber cómo fue aquello, sino de preguntarnos qué significa hoy

En realidad, El loro de Flaubert trata de la imposibilidad de recuperar el pasado de forma definitiva. Cada generación debe encontrar una nueva manera de conversar con él. Mientras tanto, aquel loro disecado es hoy la joya del Museo Flaubert de Rouen